sábado, 26 de septiembre de 2009

LA CULTURA DEL LADRILLO

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SOBREVIVIR A LOS ASUSTAVIEJAS:

jueves, 27 de agosto de 2009

POCOS JUICIOS

A pesar de la alta incidencia del fenómeno, la ineficacia es la nota dominante. Los primeros casos de acoso inmobiliario datan de finales de los años ochenta y hasta hace poco más de un año no se ha registrado ninguna sentencia condenatoria. Todavía más llamativo resulta que a pesar de la lucha activa que parece haber emprendido Cataluña contra estos casos, estima que en Barcelona se registran unos diez mil, sólo han llegado al juzgado un total de nueve casos; seis con sentencia condenatoria.

Las sentencias pioneras sobre el acoso son recientes y han supuesto un importante avance para
reconocer de forma legal el problema. La primera de ellas es de Barcelona, con la reapertura por la Audiencia provincial en 2004 de una querella por acoso inmobiliario con una condena a los propietarios de una vivienda por coacciones en una situación que define como acoso inmobiliario.

La otra, en Getxo, donde un empresario y sus inquilinos fueron condenados, incluso con su expulsión de la ciudad, por el acoso al que sometieron a los vecinos de un palacete para provocar su abandono. El empresario quería el edificio para vender los pisos una vez rehabilitados.

MANUALES DE SUPERVIVENCIA

La guía gratuita más interesante publicada hasta ahora en España es El cielo está enladrillado. Entre el mobbing y la violencia urbanística, una obra colectiva a partir del trabajo del Taller de Violencia Inmobiliaria y Urbanística. El testo se compone de dos partes, Crítica y Crónica, y resulta muy completo para tener una visión general del fenómeno en nuestro país.

Otro texto disponible en la Red es de Gerard Pisarelli, con prólogo del relator de Asuntos de Vivienda de Naciones Unidas, Miloon Kothari, y se titula Vivienda para todos: un derecho en (de)construcción. El derecho a una vivienda digna como derecho exigible.

El Defensor del Ciudadano de Málaga ha colgado en la web municipal el texto: El acoso inmobiliario. Una lucha desigual. El caso de Málaga, más de trescientas páginas para documentarse.

Si pasas por la librería, puedes preguntar por el de Myriam Herrera. Asedio inmobiliario de ancianos en el contexto de la expeculación urbanística.

Otro texto que puedes encontrar en las librerías es La tutela frente al acoso moral: laboral, escolar, familiar e inmobilario, que ha publicado Aranzadi, fruto del trabajo del Observatorio Vasco del Acoso Moral. Un aguía para identificar el acoso y proponer soluciones.

Por último, una completa guía de la que nos informan en la Red: Cómo y de Qué Manera Actuar ante las Prácticas de Mobbing Inmobiliario: Guía Práctica. Incluye Formularios y Modelos (Libro electrónico)
.

VIOLENCIA PSICOLÓGICA

La violencia psicológica que ejercen los asustaviejas pasa por todo tipo de actitudes que van desde la hipocresía (como aparentar solidaridad hacia la víctima al hacerle ver los beneficios inexistentes de una oferta), hasta la degradación más absoluta, que ataca la integridad física y moral de la víctima.

Así se dan casos de amenazas, lesiones, comportamientos temerarios como incendios o daños al edificio, injurias, estafas, persecuciones, falsas promesas como un nuevo alojamiento barato, trato degradante, fraude, coacciones, hostigamiento. Esta violencia se aplica de forma sistemática y durante un prolongado espacio de tiempo hasta que provoca el desgaste psicológico de la víctima que saldrá corriendo de casa.

El asustaviejas trata de demostrar todo su poder ante la víctima, en un comportamiento soberbio al que le lleva su ambición. Su objetivo es exclusivamente construir nuevos edificios de lujo, para clases medias que considera incompatibles con cualquier otro tipo de vecindario. Su comportamiento se explica en la visión del objetivo y en suprimir los obstáculos: las personas de renta precaria que viven en las casas donde desean construir y que viven una pesadilla cotidiana que las aboca a la degradación psicológica.

REFORMA LEGAL

El Código Penal español no penaliza expresamente el mobbing inmobiliario como tal. Muchas de las prácticas de este acoso están entre lo legal y el delito, como el abandono del inmueble para conseguir una declaración de ruina o no cobrar la renta para justificar el desahucio.

Pero a ellas se suman, en muchos casos, las coacciones, los daños, las injurias, las amenazas o las calumnias que sí son delitos o faltas, pero claro dependerá de cómo lo califiquen los tribunales y de la gravedad del caso. Así muchos asustaviejas quedan impunes, mientras no se promueva una reforma legal basada en que el acoso atenta contra la integridad moral de la persona, que es un derecho constitucional.

ACOSO MORAL

El mobbing inmobiliario es una estrategia de acoso moral sobre la que hay pocos estudios y muy poca conciencia social; el igual que ocurría en su día con el acoso escolar, con la violencia de género o con el mobbing laboral. En estos otrso temas, poco a poco, va aumentando la investigación, la toma de conciencia, el rechazo social, la resolución de problemas.

Sin embargo, en la violencia psicológica del acoso inmobiliario todavía queda mucho por andar especialmente mientras la sociedad no lo contemple dentro de su gravedad. En la economía liberal donde la riqueza y el dinero se expanden a través del consumo, su lógica se impone y se olvida a las personas.

RESISTENCIA

La resistencia es la clave del éxito pero es un camino largo y tortuoso que es mejor recorrer en compañía. Algunos van por delante y ya han hecho mucho:
  • Plataforma por Una Vivienda Digna ha puesto en marcha el proyecto Promoción de Vivienda Realmente Pública. Es una forma de intervención contra el acoso inmobiliario, el que voluntarios entrar a vivir en la finca de la persona acosada para que las personas no se encuentren solas y puedan resistir.
  • Asociación de Víctimas del Acoso Inmobiliario de Carabanchel. Fue la primera que se creó tras el asedio que sufrieron en 1989, en este barrio de Madrid.
  • Plataforma contra la Especulación de Barcelona: promovió un Taller contra la Violencia Inmobiliaria y Urbanística que redactó la Carta de Medidas con propuestas para frenar el avance de la especulación y la economía asocial.
  • Liga de Inquilinos de Sevilla, surge de la Plataforma de Inquilinos Amenazados tras las remodelaciones urbanísticas que se imponían en la ciudad.
  • Asociación de Mujeres Afectadas por el Mobbing Inmobiliario, que se gestó en la Asamblea contra la Violencia Inmobiliaria, y que ha anunciado su intención de personarse en los procesos judiciales por acoso inmobiliario.
  • Plataforma Europea por el Derecho a la Vivienda se constituye tras el movimiento ciudadano que mantuvo un encuentro informal con los ministros europeos de la Vivienda que se reunieron en Marsella a finales de 2008.

miércoles, 26 de agosto de 2009

LA VIVIENDA, UN BIEN DE CONSUMO

La vivienda se ha convertido en un bien de consumo, en un negocio lucrativo no sólo para los promotores inmobiliarios sino también para los bancos que han visto en los últimos años incrementar su cuota de negocio a la vez que se garantizaban para las próximas décadas una legión de créditos revalorizables. El mundo laboral de paso lograba así millones de trabajadores esclavizados al pago mensual de la hipoteca, mientras los sectores económicos han ido incrementando los beneficios en un contexto de revalorización de la vivienda y bajos tipos de interés.

En la práctica, todo esto se ha traducido en que entre el derecho a la vivienda y el derecho al enriquecimiento, gana el segundo porque es el que en realidad tiene mayor protección.

El fenómeno se ha visto reforzado por multitud de razones económicas, sociales, históricas, hasta llegar a un modelo de vivienda que ha hecho saltar la voz de alarma: el relator especial de Asuntos de Vivienda de Naciones Unidas, Miloon Kothari, visitó el país a finales de 2006 y vio un paisaje desolador de corrupción, especulación, acoso inmobiliario, y la generación de barrios marginales y discriminatorios. Para Kothari el mal está en el modelo de vivienda en propiedad que lleva a muchas familias a invertir cerca de la mitad de sus ingresos en hipotecas, una situación totalmente alejada de la que se registra en otros países europeos. "Todos los sectores de la sociedad, incluso los promotores, los constructores, las agencias, los grupos de la sociedad civil deben participar en la realización de este derecho humano básico", dijo Kothari.

Pero lo que más impresión le causó fue la práctica del mobbing inmobiliario, sobre el que dijo que no había encontrado "casos tan graves de acoso inmobiliario en otros países desarrollados".

MOBBING INMOBILIARIO

Es una conducta de abuso para forzar que alguien se vaya de su casa, ya sea alquilada o en propiedad. El desahucio después de una extorsión sistemática y difuminada aparenta ser legal ya que después de un acoso sistemático, con el que se deteriora su paciencia, integridad y moral, puede ser el propio vecino quien decida marcharse. Sin embargo, esas prácticas constituyen un fraude y un delito.

INFORMACIÓN CONTRA LOS ASUSTAVIEJAS

La información es el único camino seguro para poder plantar cara a los asustaviejas. Aquí van algunas referencias:
  • Teléfono contra el acoso inmobiliario: 900 900 707. Un reciente servicio gratuito del Ministerio de Vivienda.
  • Asociaciones de vecinos
  • Asociaciones de consumidores
  • Área de Urbanismo de tu ayuntamiento.

BLOCKBUSTING

Se trata de un fenómeno que surgió en Estados Unidos, en la década de los sesenta, cuando las inmobiliarias se beneficiaban de los prejuicios raciales de los norteamericanos. Una forma barata de comprar barrios enteros de viviendas en zonas residenciales era anunciar a los propietarios que tendrían vecinos de color porque se habían hecho con casa de la zona de forma masiva. La reacción era inmediata, los blancos vendían sus casas a precio de saldo y comenzaba el negocio.

La medida legislativa en Estados Unidos se adoptó con rapidez: en 1968 el Congreso aprobó la Ley de Vivienda Justa para erradicar las ventas y la especulación apoyada en motivos raciales. La ley se modificó años después para evitar también la discriminación por motivos de sexo o de minusvalías.

La palabra se utiliza ahora de un modo más general, cuando se esgrime la entrada de colectivos por su diferente color de piel, procedencia, prácticas religiosas, por su situación familiar o por su sexo. Todos ellos se convierten en argumentos para bajar el precio de la vivienda para el propietario, la reducción de la diversidad social y cultural de la zona y el aumento de la pobreza y el deterioro.

La extorsión comienza cuando se interesan por tu propiedad, cuando difunden rumores sobre temas con los que entienden que se rebajaría el valor inmobiliario de las viviendas: extranjeros, malos colegios, delincuencia, inmigrantes, prostitución...

LA BATALLA

La batalla contra el acoso inmobiliario es larga en España. Pueden transcurrir años entre la denuncia de la situación y un fallo judicial o la adopción de medidas que frenen su impacto. Se trata de una lucha desigual en la que las víctimas tienen que compaginar un estado de alerta permanente, de acumulación de pruebas, de gastos extraordinarios y de su justificación, de control de las situaciones, de recursos para obtener algún resultado.

La especulación desatada en los últimos años ha aumentado la desproporción entre acosadores y ciudadanos; los asustaviejas se enriquecen. Con el dinero, los millones de euros de la especulación, es más fácil seguir hostigando.

Los asustaviejas tienen presupuesto, un plantel de técnicos y abogados dispuestos a convertir su falta de escrúpulos en realidad. Las empresas cambian constantemente de nombre para evitar el pago de atrasos, para eludir su responsabilidad, para escamotear a Hacienda, para reducir costes laborales.

La firmeza, la serenidad, la información
y el tiempo son buenas para ganar la batalla.

MIEDO

El miedo es un sentimiento que nos paraliza, que se apropia de nosotros. Es la estrategia y el pilar fundamental del acoso: miedo a las consecuencias, miedo a los enfrentamientos, a la incertidumbre, miedo a los matones, al descrédito que te imponen, a la impunidad del mal, al hostigamiento al ciudadano que no especula. Miedo a la indiferencia y al silencio de los demás. Miedo al mundo judicial, a sus plazos y a la brecha que se abre entre lo justo y lo legal.

El miedo es la emoción más contagiosa, que se confirma en su simple enunciación: es un mecanismo muy eficaz de control social. Este miedo surge de la desproporción entre la amenaza y los recursos para afrontarla.

La mayor parte de las víctimas de los asustaviejas temen denunciarlo, incluso contarlo, en una mezcla de miedo y vegüenza. En ocasiones tienen dudas hasta de ser víctimas de esta situación, al igual que en otros casos de mobbing.

martes, 25 de agosto de 2009

ALGUNAS RECETAS CONTRA EL MAL

Afrontar una situación así, que te atraviesa la vida y la estabilidad en lo económico, en tus planes cotidianos, en lo personal y en tu dignidad no es fácil. Hay que tener, si se puede, serenidad y pies de plomo:
  • Hay que buscar información, asesoramiento y recursos: lo mejor es acudir a un especialista, un abogado que trabaje en temas urbanísticos.

  • Consigue apoyos, genera solidaridad: hay muchas personas en tu misma situación y es probable que a manos de los mismos promotores. Organiza un movimiento colectivo, tiene más visibilidad.

  • Todas las comunicaciones hay que hacerlas por escrito: a través de burofax con certificación de contenido y acuse de recibo. Aprovecha esta vía para dejar constancia de que no realizan las obras obligatorias, con su retraso puede llegar la declaración de ruina y el desalojo.

  • Conserva todos los documentos, incluso los avisos del tablón de anuncios de la comunidad. Guarda los nombres, teléfonos y direcciones de los testigos de los acontecimientos que se vayan registrando

  • Lleva un diario de anotaciones sobre los incidentes que se van registrando, apunta las fechas, las circunstancias, los testigos. En ocasiones, también será necesario dejar constancia de algún hecho a través de un acta notarial.

  • Hay que acumular pruebas si queremos recurrir a la vía judicial: recopila los documentos, especialmente los relativos a la vivienda, a las denuncias y a las notificaciones. Denunciar ante el juzgado de guardia o ante la comisaría cuando acumulemos pruebas de la coacción. Lo mejor es ir acompañado de un abogado.

  • No firmar nada, ningún recibí o documento sin asesoramiento legal. La lucha es desigual porque los asustaviejas sólo invierten en abogados y en trampas.

  • Los daños y las cuestiones técnicas deben quedar reflejadas en un informe pericial. Haz fotos de los cambios, el deterioro, los daños, el paso del tiempo y todo aquello que se pueda utilizar como prueba.

  • Denuncia la venta de edificios con inquilinos, casi siempre hay trampa: es necesario que se reconozcan sus derechos. Consulta en el Registro de la Propiedad la titularidad de las viviendas afectadas; te aclarará en muchos casos los intereses que se ocultan.

  • Exige información por escrito de las obras que se realizan en el edificio. Infórmate en el Ayuntamiento por si se realizan sin licencia.

  • Ante las noticias sobre cambios urbanísticos, venta de fincas o expropiaciones hay que acudir al Ayuntamiento para informarse; muchas veces son rumores interesados que bjuscan reducir el valor de las viviendas de propietarios o inquilinos acosados.

  • Acude a la Inspección Técnica de Edificios. Se trata de un servicio que han puestoen marcha algunos ayuntamientos como Madrid, Cádiz o Barcelona. Te puede ayudar a frenar la intención de la propiedad de que se deteriore la finca. Pero ojo, se han dado casos de connivencia entre estas inspecciones y los promotores, o entre los peritos y los asustaviejas.

  • Haz la situación pública, las denuncias no sólo tienen que ser judiciales. Realiza una campaña de prensa, envía cartas a los periódicos, coloca pancartas en las ventanas, organiza movilizaciones con otros afectados.

domingo, 23 de agosto de 2009

ESTRATEGIAS DE LOS ASUSTAVIEJAS

Una vez que los asustaviejas ponen la vista en una casa, puede ocurrir cualquiera de estas cosas, varias de ellas o todas juntas:
  • Se hacen frecuentes los cortes de agua, de luz; no funciona el ascensor; se acumulan las basuras, los muebles viejos, los escombros en las zonas comunes; la falta de limpieza y los ruidos se apropian de la finca.

  • Pueden impedir que pagues el alquiler para motivar el deshaucio (en estos casos, se debe depositar el importe en el juzgado).

  • Suelen retrasar hasta lo insostenible, prolongar hasta el infinito o no ejecutar las reparaciones necesarias ni las obras de mantenimiento.

  • Se multiplican las inspecciones innecesarias (se debe pedir la acreditación del inspector porque también puede tratarse de un engaño). Justifican la realización de catas o de daños a través de la inspección o de informes técnicos o de cualquier otra excusa para dejar los daños a la vista.

  • Se niegan las mejoras en la vivienda, incluso si corren a cargo de los vecinos (es obligatoria la autorización de los propietarios para realizar obras).

  • Intentarán una declaración municipal de ruina, incluso si se trata de una finca recuperable con una rehabilitación. Conb esa declaración, los inquilinos deben abandonar la vivienda sin derecho a una indemnización.

  • Provocan daños intencionados para hacer del edificio un lugar inhabitable. Desaparecen elementos y servicios comunes del inmueble.

  • Se difunde la necesidad de afrontar elevados gastos obligatorios en el edificio, aunque sea falso. Se difunden informaciones falsas sobre expropiación, ruina, planes urbanísticos...

  • Los pisos vacíos se ocupan con vecinos molestos (que pagan una alquiler simbólico) que provocan inundaciones, ruidos, o basuras hasta hacer del edificio un lugar insalubre.

  • Los acosadores presentan reclamaciones o demandas judiciales contra los vecinos por cualquier motivo; o bien anuncian como una amenaza las demandas y querellas.

VÍCTIMAS

Las víctimas son personas a las que se quiere obligar a abandonar su hogar, ya que con esta práctica los especuladores siempre obtendrán beneficios. En general, el acoso se ejerce sobre personas mayores (por eso sus hostigadores reciben el nombre de asustaviejas) con pocos recursos, bajos ingresos, rentas antiguas, que viven en viejas casas. Con la extensión del fenómeno también se registran víctimas entre las minorías étnicas, las familias de rentas bajas, los inmigrantes...

Sufren un calvario de situaciones que deliberadamente se encuentran entre lo legal y el delito y que aplicadas de forma sistemática e intensiva se hace intolerable porque forman parte de la estrategia de acoso. Se agrava por su duración en el tiempo ya que deben
resistir si quieren hacer valer sus derechos, de la misma forma que los agresores saben que el tiempo juega a su favor; si se deteriora el edificio y las condiciones de vida se hacen insostenibles, será más fácil que abandonen.

La víctima siempre tiene un derecho legal de uso (bien porque se trate de un inquilino o de un propietario) pero se siente obligada mediante coacción a abandonar su vivienda.

ASUSTAVIEJAS

En Cádiz, de la forma más descriptiva, los bautizaron así. Son especuladores inmobiliarios que extorsionan, acosan, engañan, amenazan, atemorizan, amedrentan para hacerse con las viviendas de gente con escasos recursos, mucha edad, y pocas alternativas.

El fenómeno no es exclusivo de Cádiz sino que se generaliza conforme se incrementa el valor de los cascos antiguos y en función del grado de deterioro de las viviendas, pero en otros lugares del país se conoce como
mobbing inmobilliario.

Puedes ponerte en contacto conmigo para compartir tu experiencia, por si necesitas apoyo o más información, en esta dirección: luciadelmentidero@gmail.com