LA VIVIENDA, UN BIEN DE CONSUMO
La vivienda se ha convertido en un bien de consumo, en un negocio lucrativo no sólo para los promotores inmobiliarios sino también para los bancos que han visto en los últimos años incrementar su cuota de negocio a la vez que se garantizaban para las próximas décadas una legión de créditos revalorizables. El mundo laboral de paso lograba así millones de trabajadores esclavizados al pago mensual de la hipoteca, mientras los sectores económicos han ido incrementando los beneficios en un contexto de revalorización de la vivienda y bajos tipos de interés.
En la práctica, todo esto se ha traducido en que entre el derecho a la vivienda y el derecho al enriquecimiento, gana el segundo porque es el que en realidad tiene mayor protección.
El fenómeno se ha visto reforzado por multitud de razones económicas, sociales, históricas, hasta llegar a un modelo de vivienda que ha hecho saltar la voz de alarma: el relator especial de Asuntos de Vivienda de Naciones Unidas, Miloon Kothari, visitó el país a finales de 2006 y vio un paisaje desolador de corrupción, especulación, acoso inmobiliario, y la generación de barrios marginales y discriminatorios. Para Kothari el mal está en el modelo de vivienda en propiedad que lleva a muchas familias a invertir cerca de la mitad de sus ingresos en hipotecas, una situación totalmente alejada de la que se registra en otros países europeos. "Todos los sectores de la sociedad, incluso los promotores, los constructores, las agencias, los grupos de la sociedad civil deben participar en la realización de este derecho humano básico", dijo Kothari.
Pero lo que más impresión le causó fue la práctica del mobbing inmobiliario, sobre el que dijo que no había encontrado "casos tan graves de acoso inmobiliario en otros países desarrollados".
En la práctica, todo esto se ha traducido en que entre el derecho a la vivienda y el derecho al enriquecimiento, gana el segundo porque es el que en realidad tiene mayor protección.
El fenómeno se ha visto reforzado por multitud de razones económicas, sociales, históricas, hasta llegar a un modelo de vivienda que ha hecho saltar la voz de alarma: el relator especial de Asuntos de Vivienda de Naciones Unidas, Miloon Kothari, visitó el país a finales de 2006 y vio un paisaje desolador de corrupción, especulación, acoso inmobiliario, y la generación de barrios marginales y discriminatorios. Para Kothari el mal está en el modelo de vivienda en propiedad que lleva a muchas familias a invertir cerca de la mitad de sus ingresos en hipotecas, una situación totalmente alejada de la que se registra en otros países europeos. "Todos los sectores de la sociedad, incluso los promotores, los constructores, las agencias, los grupos de la sociedad civil deben participar en la realización de este derecho humano básico", dijo Kothari.
Pero lo que más impresión le causó fue la práctica del mobbing inmobiliario, sobre el que dijo que no había encontrado "casos tan graves de acoso inmobiliario en otros países desarrollados".

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